¿En qué idioma me habla mi hijo?
La juventud, esos años divinos, plenos de energía y dudas, es la etapa de nuestra vida en la cual definimos la mayoría de las metas y establecemos el conjunto de relaciones más importantes de nuestra vida futura.
Revisemos las siguientes frases:
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A |
B |
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“Mi papá (mamá) no me entiende” |
“Esta generación está perdida” |
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“Eso sería en tu época” |
“A mi eso ni se me habría ocurrido” |
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“La ropa de mi papá es taaaaan anticuada” |
“Los jóvenes de ahora son incontrolables” |
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“Esa música es horrible… mejor es··········” |
“Esa música es demasiado ruidosa, van a quedarse sordos” |
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“La gente mayor no sabe nada sobre···········” |
“¿Bailar así?... ¡Qué indecente!” |
Podríamos apostar que de ambas listas, al menos dos frases han sido utilizadas por usted, sea en su juventud o ahora en su rol de padre adulto. Es fascinante notar cómo ciertas circunstancias se repiten en una suerte de patrón, elementos que conforman lo que se ha dado en llamar “Culturas Juveniles”. Cada generación define los rasgos con los cuales habrá de identificarse, establecerá códigos que, en su mayoría, sólo serán comprendidos por sus contemporáneos; utilizará la moda, la música, la filosofía… como los factores que le permitirá diferenciarse de la generación anterior así como crear nexos de pertenencia e identidad con la propia.
Ahora bien, solo veremos el término “juventud” utilizado como referencia a una categoría cultural en la década de los 50’s. Antes, esa etapa de la vida era reconocida simplemente como una enfermedad que nos atacaba en la niñez y que se curaría al alcanzar la adultez. Si revisamos la historia del mundo, la de nuestro país, la de nuestra familia, podremos encontrar que los jóvenes de cada época han querido enarbolar su bandera particular. En un ejercicio de simplificación extrema, podemos mencionar el Rock & Rol de los 50’s, la onda hippie de los 60’s, la protesta política de
Si alguna vez siente que es difícil comprender a su hijo, recuerde que para usted fue difícil también entender a sus padres, o hacerse entender por ellos. La tarea que tenemos delante de nosotros es reconocer los rasgos de la cultura juvenil venezolana de este momento, admitir que nuestros hijos e hijas son parte de ella y prepararnos para “dialogar” con esa cultura.
Los jóvenes de hoy no negocian con la imposición sin razones, viven en un mundo significativamente distinto a aquél en el cual nosotros crecimos. El signo más visible de nuestros tiempos podríamos identificarlo en la presencia de la tecnología en casi todos los espacios. Si no está convencido, respóndase esta pregunta: ¿Qué edad tenía usted cuando utilizó por primera vez una computadora o tuvo en sus manos su primer celular?
Sigamos “leyendo” el comportamiento de nuestros hijos e hijas y sus amigos y amigas, busquemos los patrones que éstos siguen, las frases que repiten, la moda que adoptan, la música que escuchan, el tipo de películas que ven… Y sin pretender convertirse en “uno más del grupo” porque aparte de no ser factible, sus muchachos no se lo creerían, sean lo más empáticos que les sea posible una vez que obtengan la mayor cantidad de información que esté a la mano. Para esto será muy útil recordar que en su juventud, también quiso dar un mensaje a sus propios padres, al mundo entero…
¡AQUÍ ESTOY, SOY ÚNICO!




honrarlavida dijo
Hola Mónica, antes que nada agradezco tu visita a mi blog, coincido con todo lo que expresas en este post, tengo una hija adolescente y me sentí identificada con lo que acabo de leer.... a veces me he escuchado diciendo: "se le ha modificado hasta la forma de hablar, y no me queda otra que tratar de entender su idioma, para que no quedemos incomunicadas...."
Dicen que cuando empezamos a entender a nuestros padres, generalmente tenemos un hijo que cree que estamos equivocados, parece que es la ley de la vida, y hay que adaptarse.
Los tiempos no son fáciles, hay que apostar al diálogo, al entendimiento, aunque a veces cuesta...
Me gustó leerte.
Un beso
Marcela
5 Noviembre 2008 | 02:18 AM